Lo que escribí en el pasado.
Cuando era pequeño creía en los Reyes Magos con todo mi corazón.
Crecí, y supe que los Reyes Magos eran hombres normales disfrazados, y que los regalos que traían los habían comprado mis padres.
Al principio, tal iluminación supuso cierto dolor. Sin embargo, éste no duró mucho, y comprobé que mi mundo no se había derrumbado, y comprendí que no era una gran tragedia.
Eso, en lo que se refiere a los Reyes Magos y mi infancia.
Pero existen otras ficciones que no forman parte del mundo de la niñez sino del de la adultez. También he creído en algunas de esas ficciones, y también lo he hecho con todo mi corazón. Y también he escrito sobre ellas.
Sin embargo, tal como descubrí la verdad sobre los Reyes Magos, he descubierto la verdad sobre esas otras ficciones. Por eso ahora escribo cosas que contradicen a las que escribía antes.
A eso lo llamo "incrementar la sabiduría".
Es algo similar a lo que ocurre en la ciencia: un nuevo descubrimiento puede desvelar que algo aparentemente cierto era falso en realidad.
Por ello y por favor, amados lectores, les ruego arrojen al fuego mis viejos escritos, pues se hallan infectados por ideas derivadas de una errónea (por burda y simplista) interpretación del cristianismo.


