miércoles, septiembre 21, 2005

Aforismo sobre la desigualdad existencial.

Las personas son iguales en tanto que tales, pero son radicalmente desiguales en su actitud vital.
La esencial dicotomía respecto de la actitud vital entre las personas es la que se da entre el vulgo y el individuo. El hombre vulgar es individuo sólo en el sentido de que es indivisible, pero es vulgar porque presenta una actitud vital común, ordinaria, sin distinción o particularidad notable (es decir, sin individualidad).
En contraposición, el auténtico individuo (en sentido existencial) es aquel que alberga en su espíritu una exepcionalidad que lo aparta y opone a lo ordinario. Dicha excepcionalidad no consiste en una capacidad especial para hacer algo (un hombre vulgar puede poseer, de hecho, una capacidad excepcional para algo), sino más bien en una disposición existencial propia y genuina, un modo de pensarse y situarse a sí mismo ante el misterio de las realidades que lo aleja y aísla del común de las gentes.